Perspectivas y análisis sobre Cervantes y El Quijote

a modo de prólogo, cuando lo que se viene a ofrecer al lector en las páginas siguientes no es sino un libro más (¡otro!, y van…) cuya temática gira en torno al Quijote y a su autor, Miguel de Cervantes. Difícil no repetir lo ya dicho. Difícil no caer en los mismos tópicos. Difícil, en fin, no sumir al lector en el aburrimiento, en lo consabido, en el déjà vu.

Sin embargo, al releer los trabajos que lo componen, aquella dificultad que apuntaba en el inicio se desvanece por completo. Pues, aunque siempre he tenido – y tengo – muy en cuenta el consejo del maestro (en especial si, como en este caso, es además amigo), puedo decir que las aportaciones individuales a esta obra colectiva – y aquí quiero excluir de mi valoración, como es de ley, la mía propia –, tanto por las diferentes perspectivas que adoptan como por la minuciosidad de los análisis realizados, sin olvidar en ningún caso el rigor científico obligado, hacen que lo que se presumía onerosa labor se convierta en liviana tarea.

Y hablaba de consejos, porque, no en vano, uno de los más afamados cervantistas en la actualidad, el profesor Santiago López Navia – que nos honra con su participación en esta miscelánea regalándonos dos bellos y documentados trabajos – me confesó no hace mucho que, sobre el Quijote, está dicho prácticamente todo; que, en realidad, la única fuente de inspiración para la crítica literaria sobre el tema eran las recreaciones de Don Quijote, y que, ahí sí, el camino aún continuaba abierto. Añádanse a ello dos afirmaciones que jalonan sus trabajos antes aludidos, a saber: “el maestro Maxime Chevalier recordaba la inconveniencia de expresarse de forma tajante acerca